Fondo amarillo con girasoles en la parte izquierda

ESPIRALES

Evaluación de pares de Miguel Ángel Sánchez Novoa


Miguel Sánchez

Conocí a Ángela Quintana (A quien me referiré como Angelita a lo largo de esta evaluación) en el Laboratorio intersemestral de creación del personaje, con Brunilda Zapata y Mario Escobar, aunque ella recuerda conocerme de antes.

Una vez, en medio de una conversación, Angelita me contó cuál fue la primera impresión que tuvo de mí, y la definió como pretencioso. Me había visto salir con un gabán que yo utilizaba en mi ensamble favorito mientras ella hacía la producción de otro ensamble, y mi energía le resultó un poco fuerte por esto.

No sé si sea pretencioso, quizás sí, pero la primera impresión que yo tuve de Angelita se resume en una palabra: “Curiosa”

Yo la había oído mencionar, ocasionalmente, por compañeros más asociados al área de la danza, y me sorprendió ver a una bailarina en un laboratorio tan comúnmente vinculado con la actuación. Pero Angelita llegó con un brillo en los ojos, y una amable sonrisa de oreja a oreja con la que parecía estarnos dando la bienvenida, más que llegando a un nuevo lugar. Esto me llamó la atención, y pasando este recuerdo por el corazón con distancia, creo profundamente en que ella disfruta aprender, que la novedad la atrae y lo que la saca de su zona de confort la seduce desde la distancia…

En este laboratorio, el principal reto fue la voz, Angelita nunca había tenido la oportunidad de trabajar este aspecto, y de hecho, me comunicó en varias ocasiones que le resultaba difícil e incómodo usarla, lo cual era bastante evidente en las primeras sesiones. En este laboratorio trabajábamos a partir de dos textos, en primer lugar, Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, y después, escenas de Animalario.

En el trabajo sobre la primera obra, noté que Angelita tenía una presencia bella, pero poco entrenada para la actuación, con una verdad incipiente que se dejaba dominar por el texto y por el estar en el escenario desde un ámbito distinto a la danza. Sin embargo, después de haberle sido mencionado por los maestros, Angelita empezó un proceso de concienciación, lo cual fue sorprendente, puesto que desde mi experiencia, a los mismos actores les cuesta empezar dicho proceso.

Ahora, cada vez que Angelita se paraba en el escenario, iba integrando cada vez más detalles, iba calibrando sus motores para permitirse estar. Sin embargo, y si bien sus escenas y momentos lograron sobresalir en cada uno de los módulos, notaba en ella cierta falta de base para poder hablar y ser contundente con sus acciones.

Angelita escuchaba al otro en escena, desde su empatía esto no es un gran reto, y se prestaba para lo que sucediera, pero hacía falta cierta firmeza, cierto poder que aún solo era potencia. Fue por eso por lo que, después de terminar el intersemestral, fue un placer enterarme que íbamos a compartir el espacio de la Técnica básica de Suzuki y Viewpoints, una técnica actoral de desarrollo de la voz y la presencia escénica.

Desde el principio del semestre, Angelita y yo fuimos uña y mugre en este espacio; ella me propuso que tuviéramos una bitácora compartida en la que registráramos colectivamente nuestros hallazgos, y, si bien se me hizo extraña la propuesta, abracé la extrañeza y nos conocimos entre nuestros apuntes.

Aquí, leía sus registros sobre sus hallazgos en la técnica, y me sorprendía que siempre estaban permeados por la curiosidad de aprender y la empatía de ayudar. Había expresiones como “Nos revitalizamos juntos”, “Busco cómo no lastimarme” y “Herramientas nuevas”. Angelita estaba sumergida en aguas desconocidas, y aunque por momentos veía la crisis entre sus líneas y en la clase, su ímpetu era una fuerza arrasadora que le permitía seguir adelante.

Sin embargo, Angelita tendía a un comportamiento que, aunque puede funcionar para ciertos espacios, era bastante repudiado por el maestro Ernesto Martínez, la racionalización.

Angelita es curiosa. Lo supe desde el principio. Pero no sabía cuánto.

En ocasiones, después de los ejercicios (y antes también), Angelita bombardeaba a Ernesto con preguntas sobre los movimientos, su voz, su poder, sus tendencias y sus ideas. Con la respuesta de Ernesto siempre siendo una carcajada. Angelita pensaba demasiado.

Después, cuando empezamos a trabajar con los Viewpoints, Ernesto cada vez le exigía más. “¡Ángela, no pienses!” Retumbaba en el salón mientras Angelita buscaba qué hacer en el espacio, sin permitir que el espacio mismo le revelara sus verdades.

Angelita vio dos ensambles ese semestre, Sed, acompañado por el maestro Humberto Canessa y Pronto Habrá Fuego, por Jenny Ocampo y Malva Varela. Y en el primero, el cual se presentó a mitad de semestre, nos dejó a muchos atónitos.

No solo bailaba en el escenario, no solo eran sus trazos y su cuerpo firmes y claros, sino que había algo más, el ingrediente que le hacía falta en el laboratorio parecía haberse materializado ahora en escena. Ángela (porque cuesta nombrarla Angelita en estas circunstancias) miraba al público, y sus ojos emanaban poder. Ángela se paraba y parecía un objeto inamovible mantenido por una fuerza imparable. Y el mismo maestro Ernesto lo reconoció días después, en una de las clases.

En la técnica, mientras indagábamos cada vez más sobre los Viewpoints, empecé a notar algo. Un día Ernesto nos habló acerca de la “Conexión humana verdadera” esencial para que sucedan las cosas en escena, y esto pareció resonar con aquel ser empático que se sentaba junto a mí en la primera fila a escuchar al maestro.

Ahora Angelita no buscaba, Angelita se conectaba con el otro e imágenes maravillosas surgían. Su empatía estaba al servicio de la creación, y acompañados de su poder, la hacían un ser imparable.

Desde aquel semestre, no hemos vuelto a compartir clases, pero nuestra amistad nos sigue uniendo, y ella me ha relatado múltiples de sus experiencias en el último año.

Un común denominador en nuestras conversaciones suele ser el trabajo en equipo, el cual aún debe ser un lugar de indagación para Angelita, ya que si bien logra encontrar conexión con sus compañeros en escena, Angelita puede ser bastante inflexible al trabajar con personas diferentes a ella, y esto la puede llevar a bloquearse y que sus procesos de creación no fluyan con constancia.

Angelita, ahora que sales de tus dos carreras a enfrentarte al mundo, no solo te auguro éxito y proyectos, sino que no dejes de lado tu curiosidad y te permitas cuestionarte constantemente, que tu empatía siga siendo una fuerza impulsadora para tus indagaciones creativas y te permitas dejarte llevar, sin pensar tanto.

Miguel


Evaluación de pares de Malva


Malva
Angela, Angelita, Ange, Angelie:
Angela Sofía Quintana Vélez,
porque tu nombre es completo cuando tiene 4 palabras que se complementan y eso es importante para ti.

Siempre tuvimos un camino opuesto, yo empecé aquí y terminé allá mientras que tu empezaste allá y terminaste aquí… pero creo que lo que más alegra es que en el medio entre aquí y allá nos encontramos nosotras. Tal vez fue breve y tal vez en circunstancias divertidas, pero por alguna razón u otra después de casi dos años de conocernos desde que entramos en la universidad virtual, los últimos 2 años de mi carrera estuvieron llenos de ti.

No puedo encontrar una experiencia de mis años más significativos que no te incluyese. Yo sé que no te gustan los duetos, pero bailar contigo siempre ha sido una experiencia enriquecedora.

Agrietamos,        Freudiamos,        Nos fuimos,        Volvimos,        Fuimos más profundo que la piel,        Duetiamos,        Pateamos el Piso,        Carrangueamos,        Tuvimos Sed,        Nos encuevamos,         Tesiamos,        Nos Desviamos,
Nos graduamos…

Creo que las personas que tienen el privilegio de ver bailar a Angela Sofía Quintana Vélez son muy afortunadas. Yo fui una de ella. ocas personas se entregan como ella lo hace a un proceso. Incluso cuando no le gusta, lo hace bien. Siempre lo hace todo bien. No es perfecta, nadie es perfecta, pero ella es una persona que le importa, no ser perfecta, sino la capacidad de hacer, de compartir, de estar.

Ella está y está presente cuando está. Ella construye puentes, ella exhala ideas, ella crea realidades y flota en emociones. Logra entrar en estado performativo y realmente ir más allá de la pauta, más allá de lo escrito, más allá de cumplir, crea.

Conocí a Ángela cuando ella entró a artes y yo a Psicología, intercambiamos mundos en tiempos pandémicos y empezó una complicidad y una cercanía que afortunadamente creció y se consolidó con nuestro paso por la carrera de Artes Escénicas de la Javeriana.

Compartimos muchos momentos en su ciclo básico como amigas, pero nos acercamos aún más en nuestro primer ensamble de Danza, Agrieta, dirigido por el Maestro Humberto Canessa. Aquí empezamos a compartir nuestra técnica danzada como ejecutantes y haciendo un dueto que hoy es una de mis mejores experiencias en la carrera. Y luego cada uno pa’ su lado. Ella en Italia y yo en Canadá por un año.

Al volver de nuestros intercambios académicos, pude compartir muchos más espacios técnicos de la danza con ella, Compartimos las técnicas básicas de Danza Contemporánea, Danza Tradicional y Suzuki y Viewpoints donde encontramos espacios de investigación y entrenamiento comunes que nos acercaron en el trabajo técnico danzado y como ejecutantes-creadores, pero también como compañeras y amigas.

De mi experiencia en las técnicas con Ángela resalto mucho su compromiso y su disfrute del movimiento, de las capacidades creativas de su cuerpo y de su gran compromiso con los materiales y los procesos conjuntos y su proceso personal como una bailarina que se le mide a todo.

Además, compartimos muchos espacios escénicos en diferentes roles. Además de Agrieta que fue nuestro debut conjunto como bailarinas en la carrera, compartimos el ensamble Más profundo que la piel, ella mi productora y yo ejecutante pero lo bello de este semestre es que más allá de estar en otro proceso de creación juntas sentí su apoyo y compañía como una excelente productora, comprometida con el proceso, pero también fui su monitora de esta asignatura. Para mí fue muy bello como productora también poder compartir este espacio dentro del ensamble con Angela sabiendo lo mucho que trabajó para que el ensamble pudiera ser una realidad con la que todxs soñábamos, El primer ensamble en que estudiantes y profesores bailaban juntes en escena.

Ángela es una artista integra que explora mucho su cuerpo, su forma de habitar el espacio y con el espacio, convivir con los estados performáticos fue una de las grandes cualidades que la vi desarrollar en el final de la carrera, tanto como un par bailando, como en mi rol de asistente de dirección en pronto habrá fuego, el ensamble que dirigí junto a la Maestra Jenny Ocampo. En este semestre conocí una faceta muy deconstruida de la Angela técnica que siempre conocí. En esta oportunidad pude ver a Angela desde otra cara, un cuerpo muy inteligente, disrruptivo y atrevido. Fue un par con quien disfruté mucho poder filosofar y componer sobre los temas de la arqueología de lo humano en escena.

También pudimos compartir muchos espacios como psicólogas tanto que hicimos nuestra tesis El cuerpo de esquina en esquina, un análisis discursivo transformador sobre las narrativas vivas de mujeres cabeza de familia extrabajadoras sexuales a partir del movimiento y la somática. Trabajar con Angela desde su pensar y actuar con el cuerpo es una experiencia poco común, pero fue una muy grata poder vivir ambos procesos formativos con ella.

Para mí, este es uno de los recorridos por la carrera de artes escénicas de la Javeriana del que más gustó me dio ser parte, el Recorrido de Ángela Sofía Quintana Vélez.

Recomiendo ampliamente trabajar con Angela como bailarina, investigadora, productora, cómplice y amiga. Aquí, en Italia, en México y en el mundo entero.
Te deseo un cierre hermoso
Mucho amor
Una apoteósica danza para tu futuro profesional que es seguramente muy brillante.
Te deseo lo mejor, te admiro, te aplaudo, te celebro
Con ternura infinita,

Malva