Fondo amarillo con girasoles en la parte izquierda

SOLES

Evaluación de la maestra Jenny Ocampo


Jenny Ocampo

Ángela, Angelita como le llamamos, ha sido una de las estudiantes más nobles y respetuosas que he tenido la oportunidad de conocer hasta el momento. Desde que cursó conmigo Principios de la danza en el ciclo básico supe que había un gran potencial dancístico en ella, que en ese momento por la pandemia vivencié solo a través de una pantalla pero que no me impidió descubrir y atestiguar sus habilidades.

Mas tarde en el 2024 nos reencontramos en el Ensamble de danza intensivo Pronto habrá fuego, un ensamble realizado en las últimas ocho semanas del semestre y que se estrenó en el Aula múltiple. Al inicio de este proceso noté a Ángela bastante agotada pues venia de otro ensamble intensivo que realizó en las primeras ocho semanas del mismo semestre. Fue todo un reto para ella iniciar un proceso que requería el máximo de energía y disposición, después de haber invertido todo ello en el anterior proceso. Le di tiempo para que se repusiera y poco a poco sentí que Ángela hacia todo su esfuerzo por disponerse de la mejor manera. Y asi fue, Ángela se destacó no solo por la forma en que transformó su agotamiento en energía creativa sino también por la apertura, la constancia y sus aportes coreográficos al ensamble. Fue en general un proceso muy bello e interesante, un grupo de 11 ejecutantes que gracias también a Ángela y su buena energía en los ensayos logró consolidarse y ofrecer un bello resultado en escena. En este proceso Ángela demostró una actitud de liderazgo, que incluso con su timidez generaba un ejemplo para sus pares. Dicha timidez la considero con el tiempo más una forma de Ángela para dar espacio a los aportes y las ideas de los demás. Esto sería algo que recomendaría seguir balanceando para que no pese más hacia un solo lado. Es decir, cómo llegar a ese espacio de manifestación que esté seguro, confiado y sin miedo a robar el lugar a los demás?. Los aportes de movimiento y de ideas en general de Ángela en este ensamble fueron ejemplares. El ensamble combinaba movimiento improvisado con movimiento previamente coreografiado. Aquí no vi una preferencia de Angelita hacia alguna de las dos formas, más si una facilidad para aprender el movimiento fijado. Ángela cuenta con una muy buena memoria para aprender secuencias fijadas y con cualidades de movimiento bastante suaves y suspendidas.

En el periodo intersemestral de este año 2025, pregunté a Ángela para hacer parte de un proyecto internacional del Dpto de Artes escénicas con la compañía de danza joven (DAJU) de la UNAM de México. Ángela aceptó inmediatamente y en el primer encuentro con l*s mexicanos realizado aquí en Bogotá sentí que había sido lo apropiado para Ángela, como también ella lo manifestó en una de nuestras conversaciones iniciales con todo el grupo. A este punto Angelita ya había terminado sus asignaturas prácticas de la carrera y cursaba entonces su carrera de Psicología, asi que este proyecto fue una buena excusa para continuar con la práctica. En Bogotá, el proceso fue muy emocionante, nos conocíamos tod*s por primera vez y la conexión tanto entre nosotr*s l*s coreógrafos, Nicolas Poggi y yo y les ejecutantes ( tres de DAJU y tres estudiantes de nuestra carrera) era muy acertada.

Para Ángela, se tornó algo difícil comprender las pautas y las solicitudes de Nicolás, el coreógrafo argentino, quien se especializa en trabajo con performance y danza, conmigo había más familiaridad y aunque era un trabajo bien abstracto sentía que Ángela respondía mejor a mis explicaciones. Era un trabajo exigente para nuestr*s estudiantes que demandaba el entrar en estados performativos por largo tiempo y con pautas complejas. Para nuestros tres estudiantes en general fue difícil. Este tipo de trabajo fue algo nuevo para ell*s que les demandaba un nivel más profesional o yo diría también que requería tal vez más experiencia. De todas maneras, sentí que Ángela asumía el reto. Aquí creo que le hubiera ayudado el trabajo autónomo, la conversación con nosotr*s coreógraf*s por su iniciativa y la preparación anticipada y posterior a los ensayos. Pues es cierto que este tipo de retos llegan a veces en los momentos menos pensados y es necesario organizar estrategias para asumirlos. Esto hace parte también de una formación profesional y es necesario forjarla, pensarla, reflexionarla, si es necesario escribirla, dialogarla y encarnarla. El proceso en México aunque menos intenso creó incluso más confusión en las maneras de hacer, de danzar y de trabajar para Ángela. Observé que le costaba mucho y percibí también de su parte a un punto cierta resistencia. Creo que Ángela tiene momentos de cierre y apertura y aquí la invitaría a aprender a reconocerlos, sobre todo para indagar en qué la hace cerrarse o abrirse en un proceso y que si es deseado lo pueda expresar a quienes podamos darle apoyo.

El proyecto culmina con una socialización exitosa en el Museo El Chopo de CDMX, no solo exitosa por la reacción del público, sino también por lo que pudimos observar y vivenciar de la aplicación de dos procesos segmentados del proyecto y por lo que l*s ejecutantes nos comparten que vivenciaron en escena y con el público. Seguramente también finaliza con muchas dudas y preguntas para Ángela que conversaremos al finalizar el semestre en su momento de retroalimentación. Como lo hablamos varias veces, algunos procesos son difíciles y lo importante es saber que lo son y que si llegan a nosotr*s es porque seguro tenemos el potencial para afrontarlos y superarlos o para también aprender a reconocer lo que estoy dispuesta o no decididamente a hacer en un futuro después de una experiencia. Este proyecto pretendía mover estructuras fijadas, desviar pensamientos y cuerpos, experimentar la pérdida de verticalidad, poder y control en la relación que establecemos con el espacio, el tiempo, con l*s otr*s y con lo otro. Pienso que Angelita logra perseverar y finalizar un proceso que tal vez no fue de su gusto ni volvería a hacer pero que lo asumió con todo el respeto, la tenacidad, la amabilidad y la insistencia que caracterizan a alguien lista para salir al mundo laboral profesional.

Solo puedo desearle a Angelita lo mejor y agradecerle por medio de esta carta, pues sentir su corazón, su nobleza y su humanidad en estos procesos ha sido muy importante para mi. Buenos vientos para ti!

JNENNIFER OCAMPO M.
Profesora de planta Artes escénicas
Pontificia Universidad Javeriana Bogotá
Octubre 2025


Evaluación del maestro Humberto Canessa


Humerto Canessa

Desde el 2018 hago parte del Departamento de Artes Escénicas de la Pontificia Universidad Javeriana, en aquel momento fui invitado a crear un Ensamble de Danza y desde entonces hasta el día de hoy he podido compartir conocimiento y aprender, de un grupo variado de estudiantes que han sido atraídos por este proceso académico vanguardista en Latinoamérica por su propuesta multi énfasis y multi nivel, con la característica de poseer un currículum que se cimienta en tres pilares fundamentales: el estudio del performance, la improvisación y la educación somática. Esta última, siendo la más esencial de la tres, tal vez la menos comprendida, pero curiosamente la que le da a esta carrera una característica bastante única.

La somática se puede definir como el proceso de toma de consciencia del cuerpo en primera persona y singular, que permite convertir a cada estudiante en investigadores de “sí mismos” desde el inicio de su carrera. Recibí por primera vez a Ángela Sofía Quintana Vélez en su primer semestre en la clase de Elementos de la Puesta en Escena I que compartía con el Mtro. Víctor Quesada, durante el Ciclo Básico y durante pandemia, una época muy compleja para iniciar la universidad e iniciar en artes escénicas, ya que el trabajo remoto no permitía la interacción en vivo, a pesar de eso, desde el principio Ángela inició su proceso con mucha determinación, algo que la caracterizó a lo largo de toda la carrera. Abordó y asimiló todos estos conceptos que se le ofrecieron con un interés genuino y una profunda sensibilidad, era evidente que tenía un cuerpo entrenado, la creatividad a flor de piel y un deseo enorme de aprender, además por supuesto de poseer una tremenda disciplina.

“El que conoce su celda, conoce su libertad” esto lo repito todo el tiempo en todas mis clases y es algo que Ángela siempre ha tenido presente, sabiendo poner en juego su vulnerabilidad y sus mejores cualidades en cada etapa de este proceso. Una vez se inició la presencialidad en los estudios, ella matriculó el Laboratorio de Composición Coreográfica que orientó lo cual de entrada era un reto importante para alguien de tercer semestre. Si ya desde el principio había dado muestras de creatividad, fue en esta materia donde ofreció una clara idea de poseer tenacidad y deseo de evolucionar en su proceso como ejecutante-creadora. En este laboratorio pude verla en sus capacidades para la improvisación de movimiento y el desarrollo de un lenguaje propio creando un universo personal Corpográfico desde donde hablarnos con sus creaciones. Cuando le damos un mayor poder al sentir que al pensar, es decir al comprender que al entender (como nos dice Max Neef), inicia el verdadero acto de creación y esto se aplica no sólo al arte en sí, sino a la vida misma, es por eso por lo que desde el principio confié en sus capacidades, pues sabía que aprovecharía al máximo cada instancia y cada nuevo proceso sería un desafío prometedor que le aportaba desarrollo a su potencial expresivo, otorgándole cualidades nuevas y particulares, permitiendo que su visión de lo escénico se expandiera a nuevos derroteros.

Poseer estas características y actitud podría suponerse que es regla general para profesionalizarse en el exigente mundo de la escena, pero en realidad va más allá de eso, se debe tener gran persistencia y coraje, deseo de superación y con ello adquirir la confianza para que el proceso se vaya consolidando no sólo dentro de las fibras musculares sino en la imaginación creativa. Vuelvo y repito la meta no está afuera, no es un estilo de danza o una habilidad sacada de una serie de reglas para la escena, es un sumario de elementos que sólo se justifican en aquellos que se sumergen en “primera persona”: en el “estoy siendo”. Ese fue el camino que tomó Ángela Quintana para afinar y potenciar todos los planos de su carrera escénica, siempre considerando sus propios y variados intereses y potenciando sus cualidades, que son muchas y muy proactivas con esta profesión.

Todo lo anterior lo pude terminar de observar en ella durante el primer semestre del 2022 cuando fui director del proceso de un Ensamble de Danza Contemporánea al que titulamos “Agrieta”, en donde trabajamos a partir del texto “Lo bello y lo siniestro” de Eugenio Trías, adentrándonos en el universo de la violencia normalizada en nuestra sociedad colombiana. Aquí pude verla trabajando ya como ejecutante para la escena, ver su capacidad de sostener un personaje que se mantenía a lo largo de toda la pieza, haciendo trabajo de mesa y análisis conceptual, aprendiendo y desmenuzando material coreográfico dado por mí, haciendo aportes valiosos para el resultado de puesta en escena final, en donde definitivamente dio muestras de ser una ejecutante comprometida y memorable en su presencialidad escénica. Hay muchos tipos de estudiantes en esta carrera: los audaces y entusiastas, los más ensimismados y silenciosos, otros que tienen un fervor por su proceso educativo; puntuales, cuidadosos, metódicos, también de los que saben escuchar y asimilar cada retroalimentación tomándola como la posibilidad de seguir progresando y que les permite nutrirse manteniéndose firmes en sus objetivos, creo no equivocarme al creer que Angelita personaliza a cada uno de esos estudiantes en sí misma.

En 2023 hizo parte del equipo de Producción de mi ensamble “Más profundo que la Piel” haciendo una gestión excelente, siempre atenta a cada aspecto y necesidad de la puesta en escena y de todo el proceso de creación de la pieza, demostrando tener también muchas buenas cualidades para esta área de lo escénico, que a veces puede resultar árida, pero que hace que el proceso de investigación y creación se vuelvan fluidos hasta el momento de llegar al escenario. Finalmente pude compartir nuevamente con Angelita en la creación del ensamble interuniversitario “SED”, donde se trabajó el tema del cambio climático, para esta pieza donde sólo ingresaron cinco bailarinas de la Javeriana, nuevamente mostró ser una líder de equipo, una creadora inquieta y una ejecutante escénica comprometida y extremadamente expresiva.

Tomar la decisión de estudiar Artes Escénicas, así sea como segunda carrera, resulta complejo, casi una rebeldía, pues vivimos en una época donde prevalece la súper producción y en donde todo se basa en lo cuantitativo y no en lo cualitativo, esto hace que pensemos en factores como el impacto social, el ser agentes de cambio, la gestión cultural, pero sobre todo producir para sobrevivir. Ángela QuintaNa Vélez es del tipo de personas y artistas que necesita el medio trabajando por el arte porque es de las que saben reconocer el poder transformador que posee para la sociedad. No me resta más que desearle una excelente vida profesional que sin duda la llevará muy lejos pues ha sabido poner en juego todo de sí misma para validar cada etapa de esta carrera en donde ha sabido integrar pasión, respeto y disciplina, supo luchar y lograr desde el principio para sacar el mejor resultado de su hermoso proceso de aprendizaje. Buen viento para tus velas y larga vida para tu arte.

HUMBERTO CANESSA ULLOA
Profesor Cátedra Carrera de Artes Escénicas
ontificia Universidad Javeriana Bogotá
Bogotá, octubre 2025